La seminci descubre un nuevo Berlanga en Juan Carlos Falcón | La Vanguardia

Entre tragedia esperpéntica e hilarante comedia negra. La caja gira alrededor de un cadáver en la España franquista, y está protagonizada por Ángela Molina, Elvira Mínguez y Antonia San Juan.
Lluís Bonet Mojica – Valladolid
la 51ª semana de cine de valladolid puso ayer punto final a si mediocre sección oficial con dos títulos fuera de concurso: atrapa el fuego, de Phillip Noyce, sobre el activismo guerrillero en la sudáfrica del apartheid, y La caja, ópera prima del cineasta canario juan carlos dalco. toda una revelación, la de este premiado autor de cortos que por fin ha cruzado el umbral del largometraje con una tragicomedia cuyo corrosivo humor negro nos alivio de los tostonazos acumulados en el apartado de películas en competición. difícil va a tenerlo el jurado que hoy debe conceder la espiga de oro y demás premios de la sección oficial.
En el tramo final del certamen sólo ha destacado La señorita, debut en el largometraje de la cineasta suiza Andrea Staka. crónica del encuentro y previsible colisión entre una mujer que abandonó Belgrado para establecerse en Zurich y de una joven procedente de Sarajevo, La señorita depara, dentro de su modestia, momentos de buen cine. Todavía se recuerda con agrado el inicio de la competición con la agridulce película de Felipe Vega mujeres en el parque, la francesa, days of glory, la argentina, derecho de familia de Daniel Burman y optimistas, nueva obra mayor de paskaljevic, por fortuna, si bien al margen de la competición, la sección oficial de la seminci nos brindó ayer el segundo descubrimiento español tras de bares del gallego Mario Iglesias, desterrada a la sección punto de encuentro. La nueva pequeña joya es de otro debutante, el cortometrajista juan carlos falcón (Las Palmas, 1969),que no ha defraudado la confianza que en él depositaron tres productores/cineastas como Andrés Santana, Imanol Uribe y Antonio Chavarrías. La caja ambientada en los años 60 en una pequeña localidad marinera de Canarias, supone un arriesgado equilibrio entre tragedia esperpéntica e hilarante comedia negra que parece devolvernos el mejor Berlanga. La súbita muerte, tras una noche de puterío y lujuría, de un funcionario franquista que mantiene a su esposa poco menos que secuestrada, y el posterior velatorio de un cadáver con el que nadie quiere cargar, depara secuencias impagables.
Sin olvidar los recitales interpretativos de Ángeles Molina, Elvira Mínguez, Antonia San Juan , Maria Galiana y el cubano Vladimir cruz.